Vitamina D.

9 diciembre 2024  Santos Juan Diego y Leocadia 344 – 22

   Murcia, lunes, fiesta por sustitución, todos bien aquí. Te copio unos recuerdos del pasado:

   A mi hija:

   Beneficios de la vitamina D del Sol:

-   Fortalece los huesos;

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-   Ayuda a remitir problemas de la piel;

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-   Aumenta nuestras defensas contra las infecciones, como gripes o resfriados;

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-   Controla el colesterol;Ayuda a que la grasa no se pegue en las arterias.

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-   Con sesiones de 10 minutos es suficiente para recargar las pilas.

                                           Francisco Tomás Ortuño

 

   1 noviembre 1977; Siete y media de la mañana. En Cehegín pasé dos años con mi amigo Santos. Santos Guillamón entonces era soltero, hombre formal y cumplidor.

   Mi compañero Santos, Maestro, de Ricote, fumaba tabaco rubio; su marca preferida era Bisonte. Una de las cosas que más recuerdo de Santos es que jugaba a las cartas.

   No hablaba, apenas. Se concentraba en el juego y lo vivía intensamente. Algunas tardes íbamos los amigos a tomar unos chatos de vino a una taberna.

   Confieso con juramento, que fue la única vez que he  pisado una taberna. Yo también era soltero, claro. Santos fumaba un día sí y otro día no. Esto me hacía gracia.  

   Para un fumador, era poco menos que imposible la proeza, y Santos lo conseguía. “Hoy no me toca fumar”, decía con una ligera, casi imperceptible sonrisa, cuando íbamos a chatear un día de estos de abstinencia.

   Lo pasaba mal. El ambiente requería, pedía, exigía un cigarro, pero Santos no fumaba. “¡Fúmate un cigarro!”, le gritábamos. “Hoy no me toca”, respondía serio. Así era Santos. Yo le recuerdo con simpatía.

   Una vez estuve con él en Ricote. Conocí a sus padres y a su hermana Orosina. Eran las fiestas de su pueblo, regadas con vino dulzón de la tierra.

   Con el tiempo recuerdo aquel suceso de Cehegín con más curiosidad que nunca. “¿Por qué fumas un día sí y otro día no, Santos?”, le preguntaba.

   Y la respuesta, aparentemente trivial, me resulta ahora seria y trascendente. “Porque así me sabe mejor; pasó un día esperando con ansiedad”.

   Lo de esperar con ansiedad es de tal importancia que encuentro interesante el hecho de no fumar un día, deseándolo, por esperar. Cuántas veces podemos hacer lo mismo que mi amigo en la vida: prescindir de algo que queremos, posponer su posesión por alargar la espera.

   Tiene su filosofía. Tal vez mi amigo Santos no se diera cuenta de ello, pero cuando la practicaba es sin duda porque sentía sus efectos.

                                         Francisco Tomás Ortuño.

   4 de noviembre 1977.- Ayer estuve preocupado por el chalé de Santana. Preocupado es poco. Tuve miedo por el chalé. Dicen que se recogen firmas para declarar aquella zona “No edificable”.

   Pienso que la intención es otra. Alguien lanza la piedra y esconde la mano. La intención es clara: envidia disfrazada, se busca el mal de personas que solo quieren gozar de la naturaleza. Y esto para algunos es sencillamente insoportable.              Francisco Tomás Ortuño.

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